SALVAR EL EURO


Las dudas ensombrecen la cita más crucial del euro

Francia y Alemania plantean una base común del impuesto de sociedades | Berlín rebaja las expectativas ante la división de los socios

Merkel y Sarcozy

“Ni Nicolas Sarkozy ni Angela Merkel se levantarán de la mesa de negociación de la cumbre hasta que no haya un acuerdo potente”, aseguró ayer el ministro de Finanzas francés, François Baroin. París trataba así de contrarrestar las sombrías perspectivas que se ciernen sobre la cumbre que hoy inician en Bruselas los dirigentes europeos con un objetivo inaplazable: salvar el euro.

Los mercados se resintieron de inmediato de las señales negativas que lanzó desde Berlín un alto funcionario del Gobierno alemán, “pesimista” sobre las posibilidades de éxito de la cita: “Tenemos la impresión, por varias conversaciones en los últimos días, de que muchos protagonistas todavía no han entendido lo seria que es la situación”, dijo.

Objetivo: impresionar. A corto plazo, la única esperanza para alejar al euro del abismo es el Banco Central Europeo (BCE). Su presidente, Mario Draghi, sugirió esta semana que podría tomar medidas más contundentes para defender el euro a cambio de que los gobiernos suscriban un nuevo “pacto fiscal” y pongan orden en sus finanzas. “Nuestro objetivo –explica un diplomático– es impresionar a quien tiene capacidad de impresionar a los mercados”. Es decir, al BCE. Se trata de convencerlo de que van en serio para que el próximo lunes 12 de diciembre intervenga sin complejos en el mercado de deuda.

¿Por qué tanto dramatismo? Desde que estalló la crisis ha habido otros momentos determinantes para la eurozona, pero ninguno tan peligroso como el actual. La ingeniería financiera creada para socorrer a países en apuros pende de un hilo y la eurozona carece ahora mismo de instrumentos para atender nuevas demandas de ayuda. Esta vez no son pequeñas economías como la irlandesa o la portuguesa las que están en apuros, sino la española y la italiana, vulnerables a los insostenibles intereses que les piden los inversores. Recuperar la confianza en el futuro del euro es crucial.

¿Qué proponen? Además de reforzar la disciplina presupuestaria, el plan Merkozy plantea acelerar la convergencia en asuntos como el mercado laboral, la base del impuesto de sociedades (Bruselas ya presentó propuestas en junio, a petición de Alemania) y la creación de una tasa sobre las transacciones financieras. Además, exige un mayor control del gasto con una regla de oro en las constituciones de cada Estado y aceptar un control europeo de los presupuestos de cada país y asumir sanciones en caso. A cambio, Francia y Alemania reforzarían el fondo de rescate, garantizando la solidaridad fiscal entre países.

¿Cuánto tiempo se tardará? El ritmo de los mercados es la antítesis de los tiempos en los que se mueven las instituciones europeas. La rapidez de los cambios depende de la forma jurídica que se les quiera dar y, por el momento, las opiniones son divergentes. Francia y Alemania quieren firmar un nuevo tratado para dar la máxima fuerza legal a las nuevas normas fiscales. Con los 27 socios de la UE o los 17 del euro. Pero ratificar un tratado nuevo es un proceso lento y de final incierto, por lo que podría no convencer a los mercados de que el euro tiene futuro.

Alternativa Van Rompuy-Barroso. En Bruselas se buscan otras soluciones más factibles. Herman van Rompuy y José Manuel Durão Barroso plantean hacer unos retoques rápidos, en un protocolo del tratado de Lisboa, para dar ya una señal positiva a los mercados, y hacer el resto de cambios por un procedimiento simplificado más adelante. “Trucos de Bruselas”, dijeron despectivamente fuentes del Gobierno alemán a la agencia DPA…

Red de seguridad. La cumbre debe definir el fondo de rescate que entrará en vigor el año que viene y reforzar los recursos del actual. Se sopesa combinar su uso por un tiempo para redoblar su potencia. Bruselas propone permitirle actuar como banco y que gestione, a largo plazo, la emisión de deuda conjunta. Berlín se niega.

¿Tiene Londres algo que decir? Bastante, aunque sus protestas cada vez importan menos. El Reino Unido no pertenece a la zona euro y no está obligado a sumarse a ella en ningún momento (los nuevos socios de la UE, sí), pero puede vetar la revisión de los tratados actuales. Londres teme que una mayor integración de la eurozona perjudique sus intereses económicos –su sector financiero, sobre todo– y pide contrapartidas por cada paso que se dé en esa dirección. Rechaza que se firme un tratado aparte para el euro porque su poder de veto en la UE ya no le serviría de casi nada.

Sarkozy y Merkel detallan en una carta a Van Rompuy sus demandas de reforma

Estas medidas pretenden “reforzar la arquitectura” de la zona euro para resolver la crisis “de manera inmediata

Bruselas. (EUROPA PRESS).- La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, han enviado este miércoles una carta al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en la que reiteran su exigencia de reformar los Tratados de la UE para aumentar la disciplina fiscal en la eurozona como receta para resolver la crisis de deuda.

Las peticiones de Merkel y Sarkozy, que los dos mandatarios hicieron públicas el pasado lunes tras reunirse en París, aparecen ya recogidas íntegramente en las propuestas que ha elaborado Van Rompuy para la cumbre del 8 y 9 de diciembre.

No obstante, en su misiva, la canciller y el presidente francés omiten medidas como el refuerzo del fondo de rescate o la creación de eurobonos, que también ha planteado el presidente del Consejo Europeo a petición de países como España o Italia y que Berlín rechaza. Merkel y Sarkozy afirman que el refuerzo de la disciplina fiscal en la eurozona debe llevarse a cabo “sin demora” porque es “indispensable para la credibilidad y la confianza en el futuro de la unión económica y monetaria (UEM)”.

“La crisis actual ha puesto claramente en evidencia las lagunas de la arquitectura de la UEM. Debemos corregir estas lagunas”, insisten. “Proponemos que las nuevas reglas y compromisos se incluyan en los Tratados europeos. En caso contrario, los Estados cuya moneda es el euro tendrán que avanzar”, insisten los dos mandatarios, reiterando así su amenaza de llegar a un pacto a 17 si algún país de fuera de la eurozona plantea problemas.

París y Berlín reclaman en concreto incluir en los Tratados multas automáticas para los países que superen el límite de 3% de déficit previsto en el Pacto de Estabilidad. Y abogan por reforzar los poderes de la UE para intervenir en los presupuestos de los Estados miembros con problemas que no sigan sus recomendaciones.

Todos los países de la eurozona deberán incluir en sus Constituciones el principio de estabilidad presupuestaria y el Tribunal de Justicia de Luxemburgo vigilará que lo hagan correctamente.

Además, se comprometerán a aumentar la convergencia en materia de mercado de trabajo, regulación financiera, la base del impuesto de sociedades y las políticas de apoyo al crecimiento.

Merkel y Sarkozy piden adelantar a 2012 la entrada en funcionamiento del fondo de rescate permanente para países endeudados, que en principio estaba previsto para 2013, y que la toma de decisiones para activarlo no sea por unanimidad sino por mayoría del 85%. También reclaman dejar claro que el caso de Grecia -en cuya deuda en manos privadas se ha aplicado una quita del 50%- es único y que el resto de países de la eurozona devolverán sus deudas

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